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lunes, 21 de diciembre de 2009

Opinión: Avatar

Doce largos años han pasado desde que James Cameron deslumbrara al mundo entero con Titanic. Más de un decenio en el que este visionario realizador ha trabajado arduamente para alcanzar una meta que parecía imposible: revolucionar los cimientos de la cinematografía y, ya de paso, cautivar una vez más al gran público. Ahora, desde el 18 de diciembre, podemos ver el resultado de la inmensa tarea de Cameron. Por fin se ha estrenado internacionalmente Avatar, y el resultado no podría haber sido mejor.

El argumento de Avatar no es, ni pretende, ser original. Trata simple y llanamente del extranjero que llega a un nuevo mundo con la misión de explotarlo, pero que acaba amando las costumbres de su pueblo adoptivo y luchando contra sus propias raíces. Con estos datos, vienen a la cabeza títulos como Bailando con Lobos, El Último Samurai o la más reciente El Nuevo Mundo. Sin embargo, la grandeza de Avatar no estriba en su trama, sino en su trasfondo. Todo un universo minuciosamente creado por Cameron que incluye un complejo plantel de flora y fauna alienígenas, una cultura extraterrestre con claras tendencias new age y, por supuesto, una sofisticada infraestructura militar propiedad de los invasores humanos. De la interacción de todos estos elementos, coreografiados milimétricamente, surge la magia de la película, y no resulta arriesgado afirmar que es un espectáculo como nunca se había visto antes.

Si por algo es conocido James Cameron es por su tenacidad y vehemencia a la hora de abordar un rodaje: si algo no le parece los suficientemente bueno, él y su equipo trabajarán el tiempo que haga falta hasta que todo sea perfecto. Este afán perfeccionista se deja notar en cada fotograma de Avatar, con planos que realmente cautivan la mente y el corazón y que permanecen en la retina del espectador. Se demuestra así, por si alguien aún lo dudaba, que Cameron es uno de los realizadores que mejor maneja el estilo visual, en pugna directa con Stanley Kubrick.

Absolutamente todos y cada uno de los miembros del reparto están a la altura del proyecto en cuanto a interpretación se refiere. Sam Worthington nos ofrece su mejor papel hasta la fecha encarnando a Jake Sully, ex-marine minusválido que traspasa su conciencia a un Avatar creado con ADN humano y Na´vi, por medio del cual conoce un nuevo mundo por el que decide que vale la pena luchar. Le acompañan Zoe Saldana como Neytiri, la obstinada y guerrera princesa alienígena; Stephen Lang como el Coronel Quaritch, aguerrido jefe militar del destacamento humano en Pandora que cumple a la perfección como villano, y Giovanni Ribisi como como Parker Selfridge, burócrata sin escrúpulos cuyo único interés es el valioso mineral que se encuentra en el planeta. Mención aparte merecen Sigourney Weaver como la doctora Grace Augustine y Michelle Rodriguez como la piloto Trudy Chacon, modelos de mujer fuerte y resuelta clásicos de la filmografía de Cameron, como Sarah Connor en Terminator 2 y la soldado Vasquez en Aliens.
Los efectos especiales de Avatar constituyen un nuevo estándar en cuanto a calidad y cantidad. Nunca antes se habían visto en la gran pantalla unos paisajes digitales tan hermosos y convincentes, ni unos personajes virtuales tan detallados y llenos de expresividad que realmente parecen estar ahí, compartiendo espacio físico real con los actores de carne y hueso. Si a esto sumamos el acertado uso de la tecnología 3D, nos encontramos con una experiencia de inmersión total. Si hubiera que buscarle alguna pega al apartado técnico, habría que decir que el score compuesto para la ocasión por James Horner no resalta demasiado, ya que no ofrece ninguna melodía para el recuerdo ni está a la altura que los momentos dramáticos del film demandan, aunque esto pasa bastante desapercibido gracias al asombroso banquete visual que constituye la cinta.

En pocas palabras, Avatar es la experiencia cinematográfica más intensa y cautivadora de la historia del cine reciente. Con una historia emocionante pese a ser poco original, unas interpretaciones magistrales y, sobre todo, unos efectos como jamás se han visto, está llamada a ser el fenómeno de la temporada. Si constituye o no una revolución en la forma de hacer cine, sólo el tiempo lo dirá, pero sólo imaginar las posibilidades que Cameron ha puesto ha disposición del cine... da vértigo. Definitivamente, lo mejor de este año que ya termina. ¡No os la perdáis!

domingo, 15 de noviembre de 2009

Opinión: 2012

Ya ha llegado a las salas de cine de todo el mundo 2012, la última película de desastres de Roland Emmerich, director especializado en cine de catástrofes entre cuyos títulos se encuentran Godzilla, El Día de Mañana e Independence Day. Teniendo en cuenta el calibre de estos subproductos palomiteros, entré a mi cine habitual con un par de amigos y las expectativas lo más bajas posibles. Pese a ello, hay que reconocer que en esta ocasión el realizador alemán se ha lucido y nos ofrece la que posiblemente sea su peor película hasta la fecha.

El guión de 2012, escrito por el propio Emmerich junto a su colega Harald Kloser, no es más que una sucesión de escenas de destrucción hiperbólicas hiladas por una historia familiar ridícula y protagonizadas por los arquetipos habituales del género: el tipo normal que se convierte en héroe, el conspiranóico que acaba teniendo razón, el científico buenrollero, el político sin escrúpulos, los niños tocapelotas, etc. Todos estos elementos conforman una trama insípida y predecible hasta la nausea, que únicamente sirve para dar pie a todas esos planos sobrecargados de efectos especiales que ocupan la práctica totalidad de estas (excesivas) dos horas y media de metraje.

Del reparto de la cinta poco se puede decir, salvo que está desaprovechadísimo. Actores de la talla de John Cusack, Chiwetel Ejiofor, Woody Harrelson o Danny Glover podrían haber hecho ganar enteros al film si no fuera porque interpretan a personajes completamente planos y subordinados a los efectos especiales. Y por si fuera poco, la versión en castellano de 2012 adolece de uno de los peores trabajos de doblaje del cine reciente. Un auténtico suplicio para el oído.

Los efectos digitales son lo único que vale la pena en este despropósito, con terremotos que sepultan ciudades enteras, océanos de lava y tsunamis de miles de metros de altura, sin embargo, lo increíblemente exagerado de algunas escenas restan credibilidad al conjunto, consiguiendo que uno tenga la sensación de estar viendo un videojuego muy pasado de vueltas y que, por tanto, sea incapaz de meterse en la exigua trama.

Así pues, 2012 se revela como uno de los mayores mojones cinematográficos del año. Un sinsentido de proporciones épicas con un desaforado delirio digital que al principio entretiene por lo ridículo e inverosímil pero que, a la larga, aburre hasta niveles insoportables. Evitadla si podéis.

martes, 22 de septiembre de 2009

Opinión: Malditos Bastardos

La semana pasada se estrenó a nivel mundial Malditos Bastardos, el regreso de Quentin Tarantino a la gran pantalla desde la incomprensiblemente maltratada Death Proof. Mucho es lo que se ha dicho y escrito sobre Malditos Bastardos y las opiniones que ha generado son bastante extremas, pero en mi humilde opinión, diría que Tarantino ha vuelto a superarse.

La película transcurre durante la Segunda Guerra Mundial en la Francia ocupada por los nazis, y aquí acaba toda similitud con la realidad, ya que Tarantino ha optado por pegarle una patada a los libros de historia y de esta forma tener total libertad, sin tener que ceñirse a los hechos históricos. Así, nos encontramos con un batallón norteamericano (Los Bastardos), liderado por el teniente Aldo Raine, cuya misión consiste única y exclusivamente en matar a cuanto nazi se les ponga por delante, metiendo el miedo en el cuerpo a todo el Tercer Reich. Sin entrar a destripar la película, se puede decir que Malditos Bastardos es una película de Quentin Tarantino de principio a fin, llena de largas escenas de conversación, violencia bastante cruda y homenajes a las cintas clásicas del género bélico (Los Violentos de Kelly, Doce del Patíbulo, Uno Rojo: División de Choque...) y a los westerns de Sergio Leone.
Uno de los principales atractivos de la cinta reside en su magnífico reparto, plagado de estrellas internacionales y que, por norma general, ofrecen unas interpretaciones magníficas. Entre Los Bastardos tenemos a Brad Pitt, soberbio como el teniente Aldo Raine, Eli Roth, Til Schweiger o Michael Fassbender, y entre los nazis tenemos a Daniel Brühl, Julie Dreyfus y a Martin Wuttke como un increíblemente bien caracterizado Hitler. El elenco se completa como nombres como Diane Kruger, Mélanie Laurent y Mike Myers, pero quien si lugar a dudas acaparará la atención del espectador es Christoph Waltz con su papel del villanesco a la par que encantador coronel Hans Landa. Waltz ofrece una magnífica interpretación de este oficial alemán (uno de los mejores personajes creados por Tarantino), que le ha valido el premio al mejor actor en el pasado festival de Cannes.

Pese a que las escenas de acción pueden contarse con los dedos de una mano, lo cierto es que están muy bien realizadas y hacen las veces de paréntesis entre tanta escena de conversación tensa. Además, el film viene acompañado por una buena banda sonora compuesta por temas clásicos de algunos de los compositores favoritos del director, como Lalo Schifrin y Ennio Morricone.

Resumiendo, Malditos Bastardos resulta ser una más que disfrutable fábula bélica con el toque Tarantino y un reparto muy sólido. Un divertido viaje a un pasado reinventado lleno de homenajes, personajes memorables y mucha, muchísima mala leche. Claramente, una de las películas imprescindibles de este año.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Opinión: District 9

Ayer acudí junto a un nutrido grupo de amigos a ver District 9, película producida por Peter Jackson y dirigida por el debutante Neill Blomkamp. Que la película viniera apadrinada por el genio detrás de El Señor de los Anillos o King Kong y la impresionante campaña de marketing viral creada a su alrededor habían creado en mi unas expectativas bastante altas, y me alegra poder decir que el producto final las supera con creces.

Neill Blomkamp, que antes de este film sólo contaba en su haber con algunos cortometrajes como Alive in Joburg y spots publicitarios para Halo 3, llevaba mucho tiempo luchando por dirigir una adaptación de la saga de videojuegos Halo, pero en vista de que la Universal no quería dejar las riendas de un proyecto tan grande en manos de un "recién llegado", su amigo Peter Jackson decidió producir esta película, para dejar constancia del talento de Blomkamp. District 9, escrita por el propio director junto a Terri Tatchell, es una rara avis en estos tiempos. A medio camino entre el genero documental y la ciencia ficción más pura, Blomkamp ha sabido construir un relato verosímil e impactante, que además de entretener consigue remover conciencias gracias a su velada, pero patente, crítica al racismo y a la segregación racial representada en el Distrito 9 que da nombre al film, donde unos alienígenas llegados a la tierra hace 20 años viven en condiciones de constante vejación.

En cuanto al parte técnica, Blomkamp deja claro que sabe manejar planos y encuadres mejor que muchos directores ya consagrados, consiguiendo una verosimilitud inusitada en la parte "documental" y unas secuencias brutales en la parte de acción. Buena parte de este realismo que destila District 9 se debe al uso en su rodaje de cámaras digitales, que en este tipo de film resulta de lo más acertado y da mejores resultados que en casos como el de Enemigos Públicos, por citar algún ejemplo reciente.

El reparto de la cinta está formado por un grupo de ilustres desconocidos, donde destaca lógicamente Sharlto Copley en su papel de Wikus Van De Merwe, funcionario alienófobo que por un giro del destino acaba convertido en un aguerrido luchador por los derechos y la vida de los extraterrestres. Del resto del elenco no se puede destacar ningún nombre más ya que la mayoría tiene un papel puramente anecdótico, aunque todos cumplen de manera notable con sus interpretaciones.

Teniendo en cuenta que su presupuesto no superaba los 30 millones de dolares, resulta increíble la calidad (y cantidad) de los efectos digitales y de maquillaje usados en la película. Los alienígenas que inundan la pantalla, llamados despectivamente "bichos", resultan bastante creibles y, pese a su extraña fisonomía, consiguen ser también muy expresivos. Todo esto, unido a unas armas y naves espaciales espectaculares, dotan a District 9 de una calidad técnica que ya querrían para si mismas muchas superproducciones. Eso sí, también hace gala de un catálogo de escenas bastante gore, que pueden hacer que la película no sea plato del gusto de todos.

Resumiendo, District 9 se revela como un soplo de aire fresco en un genero tan anquilosado hoy día como es el de la ciencia ficción. Una mezcla de géneros y estilos que la convierten en un interesante experimento cinematográfico, una historia dura y emotiva a partes iguales y una vocación reivindicativa de los más acertada. De lo mejor del año.

domingo, 9 de agosto de 2009

Crítica: G.I. Joe

El pasado viernes fue el estreno mundial de G.I. Joe, primera película de imagen real basada en la famosa línea de figuras de Hasbro. Tras el chasco que supuso Transformers: La Venganza de los Caídos, acudí al cine con la mente despejada y con las expectativas al mínimo, esperando salir bastante decepcionado de la proyección. Pero lo cierto es que acabé muy sorprendido: G.I. Joe convence, y se disfruta de principio a fin.

Debe quedar claro desde el principio que G.I. Joe no es desde luego una película de Oscar, y que tampoco pretende serlo. El guión escrito por Stuart Beattie, David Elliot y Paul Lovett es una sucesión de vertiginosas escenas de acción, pero que al contrario que en el último film de los Autobots, deja espacio para el desarrollo de personajes (por medio de unos flashbacks muy bien situados) y para una trama que, en líneas generales, resulta interesante y fácil de seguir.

El encargado de trasladar a los míticos Joes a la gran pantalla ha sido Stephen Sommers, bastante curtido a la hora de dirigir aventuras de gran presupuesto. Lo cierto es que en este film Sommers se ha dejado la piel y eso se nota, habida cuenta de que en G.I. Joe encontramos todas las virtudes de los anteriores trabajos del director (comparte con las dos primeras entregas de La Momia el endiablado ritmo narrativo y el carisma de los personajes).

El reparto de la cinta está plagado de rostros conocidos, y entre ellos destacan Channing Tatum como Duke y Sienna Miller como la Baronesa, cuyo pasado en común es el centro de la trama y el detonante de todos los acontecimientos. Junto a ellos encontramos también a Rachel Nichols como Scarlett, Christopher Eccleston como Destro, Dennis Quaid como el General Hawk, Byung-hun Lee como Storm Shadow y Ray Park como el silencioso ninja Snake Eyes, protagonista de algunas de las mejores escenas del film. Como curiosidad, cabría destacar el papel de Marlon Wayans como Ripcord, bastante más soportable y divertido que el resto de papeles a los que nos tiene acostumbrados, y el poco protagonismo que se le da al Comandante Cobra (Joseph Gordon-Levitt) pese a ser el principal villano de la función.

Los efectos digitales juegan un papel vital en G.I. Joe, ya que sin ellos habría sido imposible crear las bases de los Joes y de Cobra (en Egipto y la Antártida, respectivamente) o rodar las espectaculares escenas con los trajes aceleradores o las batallas submarinas. Gracias a la tecnología aplicada, todo en la película tiene un aspecto bastante creíble, lo cual ayuda mucho a la hora de que el espectador se vea absorbido por la acción.

Así pues, G.I. Joe se revela como un enorme espectáculo pirotécnico en el que caben el desarrollo de la trama y los personajes. Un festival de explosiones, patadas y persecuciones de dos horas de duración que hará las delicias de todo el que busque pasar un rato divertido en el cine sin mayores complicaciones. Además, los nostálgicos disfrutarán al ver a algunos de sus personajes favoritos cobrando vida en la gran pantalla. ¿Qué más se le puede pedir?

jueves, 16 de julio de 2009

Crítica: Harry Potter y el Misterio del Príncipe

Ayer se estrenó a nivel mundial Harry Potter y el Misterio del Príncipe, adaptación cinematográfica de la sexta novela protagonizada por el niño mago más famoso del mundo. Siendo como soy fan de los libros, me encaminé al cine más cercano con la intención de dejarme transportar a este mundo mágico por sexta vez. Y lo cierto es que el viaje me ha dejado un tanto confuso.

El Misterio del Príncipe está dirigida, al igual que la anterior entrega, por David Yates y escrita por Steve Kloves (guionista de todas las películas de la saga). Siendo ambos viejos conocidos en el mundillo de Potter, resulta muy extraño que hayan decidido desmenuzar la novela original, quedándose sólo con partes clave, y rellenar los huecos con escenas de cosecha propia. Al final lo que han conseguido es una especie de puzzle donde no todas las piezas encajan. Si bien hay algunas escenas que realmente atrapan al espectador (como el inicio, el partido de quidditch o la escena de la cueva), la mayor parte del film dejará al espectador medio completamente frió, y al fan más acérrimo, desconcertado. A nivel técnico, la dirección de Yates resulta encomiable. Con unos juegos de cámara muy acertados (vertiginosos en las escenas de acción, suaves y cómplices en los momentos románticos) y unos planos muy bien resueltos. El buen resultado en este apartado sólo lo empañan algunos fallos de raccord, pero que en general no restan calidad a la dirección.

En cuanto a interpretaciones, tenemos la gama completa. Entre las mejores actuaciones tenemos las de Alan Rickman (Severus Snape), fabuloso en todas sus escenas, y a Tom Felton (Draco Malfoy), que carga con el peso de las escenas más intensas de la cinta sin despeinarse. Y entre lo menos logrado tenemos al generalmente perfecto Jim Broadbent, cuyo Profesor Slughorn resulta un pelín sobreactuado, y a Lavender Brown (Jessie Cave), que en todas sus escenas parece estar bajo los efectos de algún psicotrópico. Del resto poco más hay que añadir, ya que después de seis películas, todos tienen ya tomado el pulso a sus personajes. Aunque quizás habría que destacar la labor de Emma Watson como Hermione, que es la que menos forzada resulta entre tanta escena de triángulo amoroso.
Los efectos especiales son tan buenos como en cualquier otra entrega, si no mejores. Gracias a ellos podemos asustarnos con los terroríficos inferi, estremecernos con los efectos de los hechizos y disfrutar de un excelente (aunque algo corto) partido de quidditch. El maquillaje también está muy logrado, especialmente en lo referente al hombre lobo Fenrir Greyback (Dave Legeno), pese a lo escueto de su aparición.

En resumidas cuentas, Harry Potter y el Misterio del Príncipe funciona perfectamente como película entretenida sin más, pero falla como adaptación literaria en casi todos sus aspectos. Se ha prescindido de partes de la novela que eran cruciales en la trama, y las que se han respetado han sido resueltas de forma rápida y un tanto tosca. Es una película divertida y muy recomendable para todos los públicos, pero aquellos que vayan buscando fidelidad a la novela de J.K. Rowling se darán con la puerta en las narices. Esperemos que la inminente Harry Potter y las Reliquias de la Muerte sea realmente un buen reflejo de la novela en la que se basa y nos quite el sabor agridulce que nos deja El Misterio del Príncipe. Es la única esperanza que nos queda, ya que Alfonso Cuarón no va a volver a Hogwarts...

jueves, 25 de junio de 2009

Crítica: Transformers: La Venganza de los Caídos

Ayer se estrenó en nuestro país Transformers: La Venganza de los Caídos, segunda incursión cinematográfica de los robots transformables a cargo una vez más de Michael Bay. Teniendo en cuenta que era día festivo y que no tenía nada mejor que hacer, me personé junto a unos amigos en el cine más cercano para disfrutar de dos horas y media de robots batiéndose el cobre. ¿El resultado? Pues más de lo mismo.

Antes de entrar en materia, hay que aclarar dos conceptos que son vitales para entender e incluso disfrutar a cierto nivel el film. Primero, la película va sobre robots gigantes que se convierten en vehículos y se zurran la badana unos a otros sin contemplaciones. Segundo, el artífice de todo esto es Michael Bay (Armageddon), así que olvidaos de encontrar una película con un guión minimamente potable y preparaos, eso sí, para un derroche notable de patriotismo, explosiones y escenas a cámara lenta.

El argumento de la cinta es bastante simple: un antiguo y malvado Decepticon conocido como The Fallen decide que quiere destruir la Tierra, y serán Optimus Prime y compañía los encargados de detener tan terrible amenaza. A partir de aquí, la película se convierte en una carrera alrededor de medio mundo donde no faltan escenas de amor muy light, humor infantiloide y ostias robóticas hasta decir basta. Lógicamente, entre tanto efecto especial y explosión no había hueco para un guión como dios manda, así que los personajes se dedican a ir dando tumbos por ahí mientras las cosas se van resolviendo solas. Resulta duro pensar que el guión viene de manos de Alex Kurtzman y Roberto Orci, que hace apenas unos meses nos sorprendieron con la muy disfrutable Star Trek.

El reparto de la cinta se ve obviamente relegado a un segundo plano por el protagonismo de los robots, y no hay nadie que destaque especialmente entre tanta mediocridad. Tenemos una vez más a
Shia LaBeouf como Sam, el amiguete humano de los Autobots, a la siempre agradable de ver Megan Fox como Mikaela, la combativa novia de Sam, y a John Turturro como el agente Simmons, que le da el punto cómico al asunto. Por lo demás, actuaciones tan poco inspiradas que no merecen siquiera ser mencionadas.

La mayor baza de esta película reside en su apartado técnico. Gracias a un impecable trabajo en CGI, Transformers: La Venganza de los Caídos cuenta con una auténtica legión de nuevos robots, algunos tan espectaculares como el gigantesco Devastador o The Fallen, el principal villano de la cinta. El problema, al igual que en la primera entrega, reside en que al tener unos cuerpos tan complicados y llenos de piezas, las peleas entre los robots resultan algo confusas, y requiere un gran esfuerzo de concentración ver algo más que un amasijo de metal moviéndose por la pantalla. Otro inconveniente radica en el hecho de que al tener tantísimos robots en la película, algunos desaparezcan por las buenas, lo que contribuye a dejar aún más al descubierto el pésimo trabajo de guión.

En síntesis, Michael Bay juega una vez más en su terreno y nos ofrece uno de los mayores espectáculos pirotécnicos del cine reciente, bastante entretenido, pero completamente hueco. Esta nueva entrega de la saga Transformers gustará a los fans de la serie original por el mero hecho de poder reconocer a sus personajes favoritos en la gran pantalla. Al resto de espectadores que vayan a verla, seguramente les parecerá una pérdida de tiempo. Y si aún después de haber leído estas líneas aún sentís la necesidad de ir a verla, os aconsejo que la afrontéis sin exigirle nada, ya que es cine palomitero sin complejos ni pretensiones. Avisados quedáis.

domingo, 7 de junio de 2009

Crítica: Terminator Salvation

Hoy mismo he acudido, en compañía de unos amigos, a ver Terminator Salvation, cuarta entrega de la famosa saga creada por James Cameron y dirigida en esta ocasión por el ampliamente vilipendiado McG (Los Ángeles de Charlie). Lo cierto es que, siendo aficionado a la saga, tenía bastante curiosidad por verla, aunque teniendo en cuenta al director, tenía unas espectativas bastante bajas de la cinta. Y aunque no me ha decepcionado, tampoco me he sorprendido. Pero vayamos por partes.

Lo primero que queda claro al ver Terminator Salvation es que sus responsables han querido demostrar por todos los medios que, pese al cambio de aires (de tres películas que alternaban la ciencia ficción con elementos de acción pura e incluso de road movie, pasamos a un film de acción con brochazos de cine bélico), seguimos ante una entrega más de Terminator, para lo cual han decidido regar el metraje con homenajes y referencias a los otros episodios de la saga. Esta estrategia, pese a que pueda contentar a más de un fan, lo único que consigue es que la película pierda entidad y valor por si misma, y que no aporte nada a la mitología de la serie.

La labor de dirección de McG resulta francamente encomiable, más si cabe teniendo en cuenta las pesimistas opiniones vertidas en la red desde su anuncio como responsable del proyecto. El realizador demuestra que, pese a sus fiascos anteriores, es capaz de sacar adelante una película de gran envergadura y ofrecer un buen producto de acción con cierto empaque. No quiero decir con esto que McG se haya convertido en un nuevo Stanley Kubrick, pero si que su trabajo en este film lo eleva por encima de otros realizadores de trayectoria similar como Brett Ratner (El Dragón Rojo) o Gore Verbinski (Piratas del Caribe).

En el apartado de interpretaciones nos encontramos desde actuaciones muy lucidas hasta papeles que realmente resultan innecesarios. Entre los primeros tenemos al gran Christian Bale dando vida al torturado John Connor, mesías postapocalíptico en una guerra interminable contra la extinción; a Sam Worthington como el misterioso Marcus Wright, verdadero eje de la trama, y a Anton Yelchin como Kyle Reese, futuro padre de Connor. En el segundo grupo tenemos personajes tan prescindibles como Barnes (Common) y Blair Williams (Moon Bloodgood), que no aportan nada salvo su mera presencia.

Mención aparte merecen los efectos especiales, tanto los digitales como los animatrónicos, que consiguen hacer creíbles (y temibles) a toda una nueva generación de máquinas exterminadoras, amén de a viejos conocidos como los cazadores-asesinos o los T-800, que jamás había resultado tan reales y amenazadores. Completan el cuadro unos efectos de sonido muy bien escogidos y un score, compuesto por Danny Elfman, que moderniza el ya mítico tema compuesto por Brad Fiedel para el primer Terminator.

Así pues, teniendo en cuenta los pros y los contras, Terminator Salvation se nos presenta como una digna película de acción para pasar una tarde entretenida, pese a tener algún que otro bajón en el ritmo narrativo y a algunas lagunas argumentales un tanto escabrosas. Eso sí, palidece completamente al compararla con las dos entregas dirigidas por Cameron, hoy en día consideradas pilares básicos del cine de ciencia-ficción. Tal vez sea porque el argumento no da para más o porque el público de hoy en día no se deja cautivar tan facilmente como el de hace veinte años, pero el caso es que este nuevo episodio de la lucha contra las máquinas no creará escuela. Aunque habrá secuela, por supuesto.

lunes, 11 de mayo de 2009

Crítica: Star Trek

El pasado 8 de mayo se estrenó en las salas de cine de todo el mundo Star Trek, undécima incursión de la famosa franquicia en el terreno cinematográfico, esta vez de la mano de J.J. Abrams, creador de la ya mítica serie Perdidos. El hecho de que Abrams fuera a hacerse cargo de una nueva entrega de la saga hizo que las expectativas de los fans y del público en general fueran altísimas; tanto que quizás fueran imposibles de superar. Nada más lejos de la realidad.

El guión de Star Trek, escrito por Roberto Orci y Alex Kurtzman, se sitúa cronológicamente antes de los hechos narrados en la serie televisiva original. De esta manera, podemos ser testigos de los primeros días en servicio del U.S.S. Enterprise y su tripulación, y de como se forjó la amistad entre el capitán James Kirk y Spock. Magníficamente escrita, la trama rezuma emoción, diversión y un gran respeto por la serie original. Al gran trabajo hecho con el guión hay que sumarle el virtuosismo que Abrams demuestra a la hora de trasladar lo escrito a la pantalla. El director nos regala espectaculares escenas de acción intercaladas con finas dosis de comedia, drama e incluso romance, constituyendo una película que, pese a sus dos horas de metraje, se hace extremadamente corta.

El reparto principal del film está compuesto por actores en su mayoría desconocidos para el gran público, respaldados por unos secundarios de lujo. Entre los primeros tenemos a la tripulación del Enterprise, encabezados por Chris Pine (Kirk) y Zachary Quinto (Spock), magníficos en sus encarnaciones de tan clásicos personajes. De entre los segundos destacan Eric Bana como el villano romulano Nero, Winona Ryder en su breve papel de madre de Spock y, sobre todo, Leonard Nimoy encarnando a un envejecido Spock que ha viajado hacia atrás en el tiempo. Más allá de un simple cameo, el papel de Nimoy se antoja de vital importancia, pues es su presencia en el pasado lo que altera el curso de los acontecimientos y constituye la nueva realidad en la que se desarrolla la trama. No podría terminar este pequeño vistazo al reparto sin mencionar la rotundidad con la que Zoe Saldana interpreta a la atractiva y decidida teniente Uhura, ni la gracia con la que Simon Pegg recrea al ingeniero Scotty, protagonizando las escenas más divertidas de la cinta.

El aspecto visual de Star Trek constituye uno de sus grandes puntos fuertes, con un diseño de decorados y vestuario que, aún respetando el aspecto original de la serie, resulta más funcional y espectacular que en ninguna otra película de la saga. Los efectos digitales creados por la ILM ayudan a que los monstruos sean aterradores, los alienígenas resulten creíbles y las escenas de acción corten la respiración. A esto habría que sumarle el impecable score compuesto para la ocasión por Michael Giacchino, que incluso ha actualizado el tema original compuesto para la serie de televisión por Alexander Courage.

En resumen, Star Trek se presenta como una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos 20 años, lo suficientemente fiel a la serie creada por Gene Roddenberry como para gustar a los trekkies y lo bastante independiente como para que el espectador medio la entienda y la disfrute. Una sabia mezcla de espectacularidad visual e ingenio narrativo excelentemente realizada por J.J. Abrams que resucita una franquicia que, tras el fracaso de Star Trek: Nemesis, parecía irremediablemente condenada al olvido. Podemos decir sin temor a equivocarnos que el renovado universo de Star Trek tiene aseguradas larga vida y prosperidad. Desde ya, una de las mejores películas del año.

domingo, 3 de mayo de 2009

Crítica: X-Men Orígenes: Lobezno

El primer spin-off de la saga X-Men ha llegado por fin a nuestras pantallas. Precedido por una polémica que no ha hecho más que aumentar la expectación del público, X-Men Orígenes: Lobezno amenaza con reventar taquillas y convertirse en el primer gran blockbuster de la temporada. ¿Sus armas? algún que otro guiño a los cómics y mucha, mucha acción.

Esta primera incursión cinematográfica del mutante canadiense en solitario ha sido dirigida por el oscarizado cineasta sudafricano Gavin Hood (Tsotsi) partiendo del guión escrito por David Benioff y Skip Woods, guión que se nutre claramente de cómics como Lobezno: Origen y Arma-X, conformando un film que pese a sus saltos en el tiempo resulta muy fluido y entretenido, si bien adolece de algunas lagunas argumentales y giros algo forzados que empañan un poco el resultado final.

Hugh Jackman se mete por cuarta vez en la piel del personaje que lo lanzó a la fama, y a estas alturas resulta evidente que nadie más que él podría interpretarlo de manera tan convincente. Secundándole se encuentran el siempre solvente Liev Schreiber encarnando al hermano y rival de Lobezno, Dientes de Sable; al curtido Danny Huston como el General William Stryker y a la guapa Lynn Collins como Kayla, el inevitable elemento romántico que precisa toda producción de este tipo. Los papeles de menor peso corresponden a personajes ampliamente conocidos por los fans de los cómics, algunos esencialmente iguales a los de las viñetas, como Scott Summers/Cíclope (Tim Pocock) o Emma Frost (Tahyna Tozzi), y otros remodelados para la ocasión, como Wade Wilson/Masacre (Ryan Reynolds).

Los efectos especiales empleados en la cinta están a la altura de las circunstancias, y si bien en algunos momentos la infografía canta un poco, hay escenas clave que resultan de un virtuosismo visual indiscutible. Si a esto le sumamos un montaje perfectamente ajustado, nos encontramos con 107 minutos de metraje que pasan como una exhalación. Mención aparte merecen los créditos iniciales, espectaculares y que ayudan a contar parte importante de la historia en muy poco tiempo.

En definitiva, X-Men Orígenes: Lobezno resulta ser una película muy entretenida y más que recomendable para pasar el rato, siempre y cuando el espectador que vaya a verla lo haga con una mentalidad abierta. Quien acuda a las salas de cine esperando ver las aventuras del cómic fielmente plasmadas en la pantalla se llevará un buen chasco. ¡Ah! y si podéis, quedaos hasta el final de los títulos de crédito, que ya se indica por donde irán los tiros en caso de que haya secuela.

viernes, 3 de abril de 2009

Watchmen según Vigalondo



Gracias a Los Cronocrímenes, su primer largometraje, Nacho Vigalondo ha pasado de ser un ilustre desconocido a convertirse en uno de los directores más prometedores del panorama cinematográfico actual (y en un favorito personal). Además, y como está mandado, Vigalondo es un friki de cuidado.

Pues bien, de vez en cuando este director cuelga alguna que otra videocrítica en el portal soitu.es, y en esta ocasión le ha tocado el turno a Watchmen (o Washimen, como él la llama) de Zack Snyder. Su crítica, amén de resultar bastante positiva, es de lo más divertida. Así que nada, echadle un vistazo porque si no estáis de acuerdo con su opinión, por lo menos os reiréis un rato.

Además, podéis seguir las andanzas de Nacho Vigalondo en su blog personal. No tiene desperdicio.

domingo, 8 de marzo de 2009

Crítica: Watchmen

Más de veinte años han tenido que pasar para que finalmente Watchmen diera el salto de las viñetas al cine. Veinte años de reescrituras de guión, de cambios de director y de peleas entre productoras. Y después de tanto tiempo, por fin la tenemos en nuestras pantallas. Pero ¿ha valido la pena esta larguísima espera? Y tanto que si.

Watchmen está basada en la novela gráfica escrita en 1986 por Alan Moore y dibujada por Dave Gibbons, considerada desde su publicación como el mejor cómic de la historia (y considerada por la revista Time como una de las 100 mejores novelas de todos los tiempos). Partiendo de una base tan buena, lo más lógico es trasladar a la pantalla la historia tal cual, modificándola lo menos posible. Pues bien, esto es lo que han hecho los guionistas
David Hayter y Alex Tse, que aparte de retocar algunos detalles y cortar otros para que el metraje no fuera excesivamente largo, han adaptado la obra con la máxima fidelidad posible.

El trabajo de llevar la historia de estos vigilantes a las salas de cine ha recaído sobre los hombros de
Zack Snyder, que consigue su mejor trabaja hasta la fecha: la genialidad de sus planos y su uso magistral de la cámara lenta consiguen dotar a la película de un ritmo muy dinámico y personal. Y teniendo en cuenta que antes de este sólo cuenta con dos largometrajes en su haber (El Amanecer de los Muertos y 300), su virtuosismo resulta aún más meritorio.

Mucho se ha hablado (y criticado) la decisión de Snyder de elegir un reparto formado en su mayoría por desconocidos para protagonizar un proyecto de esta envergadura. Sin embargo, una vez visto el resultado final, queda patente lo acertado de esta decisión. Todos y cada uno de los actores de Watchmen ofrecen unas actuaciones realmente magistrales, más allá de toda discusión. Ahora bien, si hubiera que quedarse con sólo una de las interpretaciones, el premio se lo llevaría sin lugar a dudas el nominado al Oscar
Jackie Earle Haley por su encarnación de Rorschach, que dota al personaje de una dimensión aún mayor que la que en su día demostró en el cómic. Tampoco puede desdeñarse el magnífico papel que Jeffrey Dean Morgan desempeña como El Comediante. Y es que es difícil que un actor consiga que el público empatice tanto con un personaje tan repulsivo y deleznable como el suyo. Una gran labor.

Por supuesto, en una película como esta no podían faltar unos efectos especiales a la altura de las circunstancias. Watchmen rebosa espectacularidad en cada uno de sus fotogramas, sobre todo aquellos en los que aparece el todopoderoso Doctor Manhattan (Billy Crudup) haciendo gala de sus poderes. Las escenas que transcurren en la superficie de Marte pasarán sin duda a formar parte de la historia del cine. Habría que destacar también lo conseguidas que están las coreografías de las peleas protagonizadas por Rorschach, Buho Nocturno (Patrick Wilson), Espectro de Seda (Malin Akerman) y Ozymandias (Matthew Goode), más cruentas y explícitas de lo que suelen ofrecernos las películas basadas en cómics.
Otro de los puntos fuertes de la cinta, y que lógicamente no se encontraba en la novela gráfica, es su banda sonora. Al épico score compuesto por Tyler Bates se unen temas tan míticos como "Unforgettable" de Nat King Cole o "The Sound of Silence" de Simon & Garfunkel. Y como broche final, "Desolation Row" un clásico de Bob Dylan versionado para la ocasión por My Chemical Romance.

En definitiva, Watchmen es la mejor adaptación de un cómic a la gran pantalla desde The Dark Knight. Zack Snyder ha sabido tomar la intensidad, la emoción, el suspense y la espectacularidad de la novela gráfica y ha conseguido una película que es, a falta de una definición mejor, pura poesía visual. Desde ya, uno de los mejores films del año. Totalmente imprescindible.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Crítica: The Spirit

Bueno, antes que nada me gustaría, teniendo en cuenta la fecha, desearos un año más una feliz navidad. Y ya de paso, haceros un pequeño regalo en forma de consejo: Evitad ver The Spirit. ¿Que por qué? pues a eso iba...

The Spirit, adaptación a la gran pantalla de la archifamosa obra del maestro de la viñeta Will Eisner, ha sido escrita y dirigida por Frank Miller, uno de los escritores más conocidos y admirados del mundo del cómic. Desgraciadamente, dominar el arte secuencial no implica en ningún caso dominar el arte cinematográfico, por lo que Miller, inexperto en estas lides, sólo ha logrado componer una película carente del más mínimo ritmo, donde el uso de la voz en off resulta excesivo y que, a nivel de historia, no tiene ni pies ni cabeza.

El film cuenta con un reparto repleto de actrices bellísimas, como Eva Mendes, Scarlett Johansson, Jaime King o Paz Vega, que por desgracia, y debido al deficiente guión, se convierten en meros floreros. Ni siquiera el protagonista de la cinta, Gabriel Macht, consigue elevar el nivel, ya que pese a ser técnicamente correcta, su interpretación no consigue calar en el espectador. Si hubiera que destacar un nombre de entre el extenso elenco, ese sería el de Samuel L. Jackson, que oscila entre lo cómico y lo escalofriante con su Octopus.

El gran acierto de The Spirit reside en su apartado técnico, con una fotografía que recuerda poderosamente a la de Sin City aunque con un mayor dinamismo y con una paleta cromática más extensa. Esto, unido a la fusión entre elementos de atrezzo y decorados antiguos y modernos, dota a la película de una atmósfera propia y muy original. Lástima que los elementos narrativos no estén al nivel de los técnicos.

Así pues, The Spirit se revela como una película de buena factura pero argumentalmente pobre, con diálogos de chiste y actuaciones mediocres, que dificilmente gustará incluso al espectador menos exigente. El viejo dicho "quien mucho abarca, poco aprieta" nunca ha resultado tan acertado como en el caso del señor Miller, que debería dejar de lado cuanto antes el mundo del cine y centrase en sus cómics. Menudo añito llevamos...

domingo, 21 de diciembre de 2008

Crítica: Ultimátum a la Tierra

El pasado domingo (si, ya se que últimamente no actualizo mucho el blog...) fui con unos cuantos amigos a ver el remake más reciente que ha parido Hollywood: Ultimátum a la Tierra, basado en la película homónima dirigida por Robert Wise en 1951. El original se considera hoy en día una obra de culto dentro de la ciencia ficción, pero algo me dice que esta nueva versión no correrá la misma suerte.

Para empezar, el guión escrito por David Scarpa resulta como poco inconstante. De un inicio cuyos eventos se desarrollan atropelladamente, pasamos a una lentitud que casi termina en estancamiento a medida que avanza el metraje. Esto, unido a unos diálogos poco inspirados y a una moraleja tan repetida en otras ocasiones que ya aburre, constituye una ya de por si poco alentadora premisa, más aún si tenemos en cuenta que el encargado de llevar a buen puerto este proyecto es el prácticamente desconocido Scott Derrickson, que anteriormente había dirigido la mediocre El Exorcismo de Emily Rose, y que aquí demuestra estar aún muy verde para proyectos de tanta envergadura.

La película cuenta con un reparto espectacular pero que no consigue elevar el nivel del filme. Destaca especialmente Keanu Reeves en su papel de Klaatu, el frío alienígena protagonista del film, a años luz de aquel al que diera vida originalmente Michael Rennie. Por su parte, la guapísima Jennifer Connelly se limita a poner cara de circunstancia y Kathy Bates ofrece una de sus interpretaciones más aburridas. Pero lo peor de todo es ese niño insufrible encarnado por Jaden Smith, que además no aporta absolutamente nada al film.

Los efectos especiales son, como no podría ser de otra manera, el gran punto fuerte de la cinta, empezando por el gigantesco robot alienígena Gort y continuando con las esferas energéticas que sustituyen a los anticuados platillos volantes y con el exotraje que recubre a Klaatu en su primer contacto con la Tierra.

En resumidas cuentas, Ultimátum a la Tierra no es más que otra película sobre extraterrestres completamente prescindible, que carece del encanto que desprendía la cinta original. Aburrida, predecible y con un mensaje final pasado de rosca, dificilmente será recordada dentro de un par de años. Un ejemplo más de que el 2008 ha sido un año nefasto para el cine.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Crítica: Crepúsculo

Hoy se ha estrenado en nuestro país la adaptación cinematográfica de la última gran sensación literaria. Precedida por su gran éxito en Estados Unidos, Crepúsculo (Twilight) amenaza con reventar también las taquillas del resto del mundo. Pero, ¿qué tiene de especial esta película que tantas pasiones levanta? Pues absolutamente nada.

Teniendo en cuenta que nunca he tenido el más mínimo interés en leerme las novelas, me limitaré a analizarla desde un punto de vista meramente cinematográfico (aunque algunos amigos mios seguidores de la saga aseguran que es una adaptación bastante fiel). Así pues, la película dirigida por Catherine Hardwicke (Thirteen) podría definirse perfectamente como un vano intento por renovar el género vampírico. Teniendo como base un guión excesivamente edulcorado y de lento desarrollo, amén de unas escenas de acción que además de escasas están toscamente rodadas, Crepúsculo resulta un film muy, muy aburrido.

Tampoco es que el reparto ayude demasiado al conjunto. Teniendo en cuenta que todo el elenco resulta no ser más que un atajo de caras guapas poniendo poses (Zoolander pasó varias veces por mi mente), el resultado final era de esperar. De entre toda esta mediocridad destaca quizás Billy Burke en su papel de padre de Bella (Kristen Stewart), que protagoniza las escenas más pasables de este despropósito.

En definitiva, Crepúsculo es un bodrio infumable que solamente gustará a los fans de la saga literaria, grupies preadolescentes incapaces de contener sus grititos cada vez que Edward (Robert Pattinson) aparece en pantalla. Para el espectador medio seguramente acabará resultando una pérdida de tiempo. En cualquier caso, si aún con todo sentís la inexplicable necesidad de ver Crepúsculo, os recomiendo encarecidamente que vayáis a los últimos pases de la noche y así evitéis a los grupos de fans histéricas. Creedme, vuestros oídos os lo agradecerán.