jueves, 16 de julio de 2009

Crítica: Harry Potter y el Misterio del Príncipe

Ayer se estrenó a nivel mundial Harry Potter y el Misterio del Príncipe, adaptación cinematográfica de la sexta novela protagonizada por el niño mago más famoso del mundo. Siendo como soy fan de los libros, me encaminé al cine más cercano con la intención de dejarme transportar a este mundo mágico por sexta vez. Y lo cierto es que el viaje me ha dejado un tanto confuso.

El Misterio del Príncipe está dirigida, al igual que la anterior entrega, por David Yates y escrita por Steve Kloves (guionista de todas las películas de la saga). Siendo ambos viejos conocidos en el mundillo de Potter, resulta muy extraño que hayan decidido desmenuzar la novela original, quedándose sólo con partes clave, y rellenar los huecos con escenas de cosecha propia. Al final lo que han conseguido es una especie de puzzle donde no todas las piezas encajan. Si bien hay algunas escenas que realmente atrapan al espectador (como el inicio, el partido de quidditch o la escena de la cueva), la mayor parte del film dejará al espectador medio completamente frió, y al fan más acérrimo, desconcertado. A nivel técnico, la dirección de Yates resulta encomiable. Con unos juegos de cámara muy acertados (vertiginosos en las escenas de acción, suaves y cómplices en los momentos románticos) y unos planos muy bien resueltos. El buen resultado en este apartado sólo lo empañan algunos fallos de raccord, pero que en general no restan calidad a la dirección.

En cuanto a interpretaciones, tenemos la gama completa. Entre las mejores actuaciones tenemos las de Alan Rickman (Severus Snape), fabuloso en todas sus escenas, y a Tom Felton (Draco Malfoy), que carga con el peso de las escenas más intensas de la cinta sin despeinarse. Y entre lo menos logrado tenemos al generalmente perfecto Jim Broadbent, cuyo Profesor Slughorn resulta un pelín sobreactuado, y a Lavender Brown (Jessie Cave), que en todas sus escenas parece estar bajo los efectos de algún psicotrópico. Del resto poco más hay que añadir, ya que después de seis películas, todos tienen ya tomado el pulso a sus personajes. Aunque quizás habría que destacar la labor de Emma Watson como Hermione, que es la que menos forzada resulta entre tanta escena de triángulo amoroso.
Los efectos especiales son tan buenos como en cualquier otra entrega, si no mejores. Gracias a ellos podemos asustarnos con los terroríficos inferi, estremecernos con los efectos de los hechizos y disfrutar de un excelente (aunque algo corto) partido de quidditch. El maquillaje también está muy logrado, especialmente en lo referente al hombre lobo Fenrir Greyback (Dave Legeno), pese a lo escueto de su aparición.

En resumidas cuentas, Harry Potter y el Misterio del Príncipe funciona perfectamente como película entretenida sin más, pero falla como adaptación literaria en casi todos sus aspectos. Se ha prescindido de partes de la novela que eran cruciales en la trama, y las que se han respetado han sido resueltas de forma rápida y un tanto tosca. Es una película divertida y muy recomendable para todos los públicos, pero aquellos que vayan buscando fidelidad a la novela de J.K. Rowling se darán con la puerta en las narices. Esperemos que la inminente Harry Potter y las Reliquias de la Muerte sea realmente un buen reflejo de la novela en la que se basa y nos quite el sabor agridulce que nos deja El Misterio del Príncipe. Es la única esperanza que nos queda, ya que Alfonso Cuarón no va a volver a Hogwarts...

sábado, 11 de julio de 2009

Ryan Reynolds será Green Lantern

Después de un largo tiempo sin postear nada (el Prototype tiene buena culpa de ello, pero ya lo comentaré en otro momento...) me paso por aquí para comentar una noticia cuanto menos curiosa. Tras meses de negociaciones y de barajar nombres como Bradley Cooper, Ryan Gosling o Justin Timberlake, la Warner se ha decidido por fin y le ha dado el papel protagonista de Green Lantern a Ryan Reynolds.

Reynolds, conocido por sus papeles en películas como Sólo Amigos, Blade: Trinity o más recientemente en X-Men Orígenes: Lobezno, será el encargado de dar vida a Hal Jordan, un piloto de pruebas que es elegido por los Guardianes del Universo para portar el anillo de poder y convertirse en el Green Lantern del sector espacial 2814. La película, que será dirigida por Martin Campbell (Casino Royale) comenzará a rodarse en enero, con vistas a estrenarse el 17 de junio de 2011.

Lo cierto es que el de Ryan Reynolds no es el primer nombre que me vendría a la mente como opción para interpretar a Hal Jordan (siempre pensé que Nathan Fillion era el candidato perfecto), pero lo cierto es que el chico da el pego físicamente, y además tiene esa simpatía y carisma de la que siempre a hecho gala Jordan en los cómics. A ver que tal lo hace...

jueves, 25 de junio de 2009

Crítica: Transformers: La Venganza de los Caídos

Ayer se estrenó en nuestro país Transformers: La Venganza de los Caídos, segunda incursión cinematográfica de los robots transformables a cargo una vez más de Michael Bay. Teniendo en cuenta que era día festivo y que no tenía nada mejor que hacer, me personé junto a unos amigos en el cine más cercano para disfrutar de dos horas y media de robots batiéndose el cobre. ¿El resultado? Pues más de lo mismo.

Antes de entrar en materia, hay que aclarar dos conceptos que son vitales para entender e incluso disfrutar a cierto nivel el film. Primero, la película va sobre robots gigantes que se convierten en vehículos y se zurran la badana unos a otros sin contemplaciones. Segundo, el artífice de todo esto es Michael Bay (Armageddon), así que olvidaos de encontrar una película con un guión minimamente potable y preparaos, eso sí, para un derroche notable de patriotismo, explosiones y escenas a cámara lenta.

El argumento de la cinta es bastante simple: un antiguo y malvado Decepticon conocido como The Fallen decide que quiere destruir la Tierra, y serán Optimus Prime y compañía los encargados de detener tan terrible amenaza. A partir de aquí, la película se convierte en una carrera alrededor de medio mundo donde no faltan escenas de amor muy light, humor infantiloide y ostias robóticas hasta decir basta. Lógicamente, entre tanto efecto especial y explosión no había hueco para un guión como dios manda, así que los personajes se dedican a ir dando tumbos por ahí mientras las cosas se van resolviendo solas. Resulta duro pensar que el guión viene de manos de Alex Kurtzman y Roberto Orci, que hace apenas unos meses nos sorprendieron con la muy disfrutable Star Trek.

El reparto de la cinta se ve obviamente relegado a un segundo plano por el protagonismo de los robots, y no hay nadie que destaque especialmente entre tanta mediocridad. Tenemos una vez más a
Shia LaBeouf como Sam, el amiguete humano de los Autobots, a la siempre agradable de ver Megan Fox como Mikaela, la combativa novia de Sam, y a John Turturro como el agente Simmons, que le da el punto cómico al asunto. Por lo demás, actuaciones tan poco inspiradas que no merecen siquiera ser mencionadas.

La mayor baza de esta película reside en su apartado técnico. Gracias a un impecable trabajo en CGI, Transformers: La Venganza de los Caídos cuenta con una auténtica legión de nuevos robots, algunos tan espectaculares como el gigantesco Devastador o The Fallen, el principal villano de la cinta. El problema, al igual que en la primera entrega, reside en que al tener unos cuerpos tan complicados y llenos de piezas, las peleas entre los robots resultan algo confusas, y requiere un gran esfuerzo de concentración ver algo más que un amasijo de metal moviéndose por la pantalla. Otro inconveniente radica en el hecho de que al tener tantísimos robots en la película, algunos desaparezcan por las buenas, lo que contribuye a dejar aún más al descubierto el pésimo trabajo de guión.

En síntesis, Michael Bay juega una vez más en su terreno y nos ofrece uno de los mayores espectáculos pirotécnicos del cine reciente, bastante entretenido, pero completamente hueco. Esta nueva entrega de la saga Transformers gustará a los fans de la serie original por el mero hecho de poder reconocer a sus personajes favoritos en la gran pantalla. Al resto de espectadores que vayan a verla, seguramente les parecerá una pérdida de tiempo. Y si aún después de haber leído estas líneas aún sentís la necesidad de ir a verla, os aconsejo que la afrontéis sin exigirle nada, ya que es cine palomitero sin complejos ni pretensiones. Avisados quedáis.

lunes, 8 de junio de 2009

Esto es Star Wars...



...Y no esa grotesca serie de televisión que emite Cartoon Network. Este video contiene en menos de cuatro minutos mucha más emoción e intensidad que todos los episodios y la película de Las Guerras Clon, además de una animación digna de películas como Final Fantasy: Advent Children. Y eso que se trata simplemente de un vídeo promocional de Star Wars: The Old Republic, el nuevo juego multijugador masivo online basado en la época antigua del universo creado por George Lucas que está siendo desarrollado por la compañía Bioware.

Y digo yo, ¿tanto le costaría al señor Lucas hacer alguna película o serie de televisión con este tipo de animación? Porque vamos, entre los personajes y entornos hiperrealistas de este vídeo y los acartonados y deformes diseños de la serie actual dista un enorme trecho. Y ya de paso, ¿podría cambiar de periodo temporal? Porque entre cómics, videojuegos, películas y la propia serie, las Guerras Clon empiezan a cansar...

domingo, 7 de junio de 2009

Crítica: Terminator Salvation

Hoy mismo he acudido, en compañía de unos amigos, a ver Terminator Salvation, cuarta entrega de la famosa saga creada por James Cameron y dirigida en esta ocasión por el ampliamente vilipendiado McG (Los Ángeles de Charlie). Lo cierto es que, siendo aficionado a la saga, tenía bastante curiosidad por verla, aunque teniendo en cuenta al director, tenía unas espectativas bastante bajas de la cinta. Y aunque no me ha decepcionado, tampoco me he sorprendido. Pero vayamos por partes.

Lo primero que queda claro al ver Terminator Salvation es que sus responsables han querido demostrar por todos los medios que, pese al cambio de aires (de tres películas que alternaban la ciencia ficción con elementos de acción pura e incluso de road movie, pasamos a un film de acción con brochazos de cine bélico), seguimos ante una entrega más de Terminator, para lo cual han decidido regar el metraje con homenajes y referencias a los otros episodios de la saga. Esta estrategia, pese a que pueda contentar a más de un fan, lo único que consigue es que la película pierda entidad y valor por si misma, y que no aporte nada a la mitología de la serie.

La labor de dirección de McG resulta francamente encomiable, más si cabe teniendo en cuenta las pesimistas opiniones vertidas en la red desde su anuncio como responsable del proyecto. El realizador demuestra que, pese a sus fiascos anteriores, es capaz de sacar adelante una película de gran envergadura y ofrecer un buen producto de acción con cierto empaque. No quiero decir con esto que McG se haya convertido en un nuevo Stanley Kubrick, pero si que su trabajo en este film lo eleva por encima de otros realizadores de trayectoria similar como Brett Ratner (El Dragón Rojo) o Gore Verbinski (Piratas del Caribe).

En el apartado de interpretaciones nos encontramos desde actuaciones muy lucidas hasta papeles que realmente resultan innecesarios. Entre los primeros tenemos al gran Christian Bale dando vida al torturado John Connor, mesías postapocalíptico en una guerra interminable contra la extinción; a Sam Worthington como el misterioso Marcus Wright, verdadero eje de la trama, y a Anton Yelchin como Kyle Reese, futuro padre de Connor. En el segundo grupo tenemos personajes tan prescindibles como Barnes (Common) y Blair Williams (Moon Bloodgood), que no aportan nada salvo su mera presencia.

Mención aparte merecen los efectos especiales, tanto los digitales como los animatrónicos, que consiguen hacer creíbles (y temibles) a toda una nueva generación de máquinas exterminadoras, amén de a viejos conocidos como los cazadores-asesinos o los T-800, que jamás había resultado tan reales y amenazadores. Completan el cuadro unos efectos de sonido muy bien escogidos y un score, compuesto por Danny Elfman, que moderniza el ya mítico tema compuesto por Brad Fiedel para el primer Terminator.

Así pues, teniendo en cuenta los pros y los contras, Terminator Salvation se nos presenta como una digna película de acción para pasar una tarde entretenida, pese a tener algún que otro bajón en el ritmo narrativo y a algunas lagunas argumentales un tanto escabrosas. Eso sí, palidece completamente al compararla con las dos entregas dirigidas por Cameron, hoy en día consideradas pilares básicos del cine de ciencia-ficción. Tal vez sea porque el argumento no da para más o porque el público de hoy en día no se deja cautivar tan facilmente como el de hace veinte años, pero el caso es que este nuevo episodio de la lucha contra las máquinas no creará escuela. Aunque habrá secuela, por supuesto.

jueves, 21 de mayo de 2009

Reseña: The Umbrella Academy Vol. 1 y 2

En un día cualquiera de un año cualquiera, y justamente en el mismo momento, nacieron 43 niños con extrañas habilidades, todos de madres solteras y sin aparentes muestras de embarazo. De esos 43 pequeños, sólo sobrevivieron 7, que fueron adoptados por el magnate Sir Reginald Hargreeves. ¿El motivo? Salvar el mundo, o eso dijo...

Así da comienzo The Umbrella Academy, la serie creada y escrita por Gerard Way (cantante de My Chemical Romance) y dibujada por Gabriel Bá (Casanova) que ha sido todo un éxito en tierras norteamericanas, ganando incluso 2 premios Eisner. Si hubiera que describir este cómic en pocas palabras, yo lo definiría como un cruce entre los X-Men de Chris Claremont y la Doom Patrol de Grant Morrison, ya que Way mezcla la clásica dinámica de equipo de superhéroes con algunos de los argumentos y villanos más bizarros que se han visto en mucho tiempo en el mundo del arte secuencial. Todo esto, combinado con el detallado dibujo de Bá (brillante su diseño de personajes), convierte a The Umbrella Academy en una lectura amena y más que disfrutable.

The Umbrella Academy está siendo editada en nuestro país por Norma Editorial. De momento están disponibles los dos primeros actos de Suite Apocalíptica, primer arco argumental de la serie, en formato rústica con los que yo me hice, como no podía ser de otra forma, en Área 51 Cómics. Además, podéis leer las primeras 10 páginas del tercer acto, que se pondrá a la venta a finales de junio, en el blog de Norma.

lunes, 11 de mayo de 2009

Crítica: Star Trek

El pasado 8 de mayo se estrenó en las salas de cine de todo el mundo Star Trek, undécima incursión de la famosa franquicia en el terreno cinematográfico, esta vez de la mano de J.J. Abrams, creador de la ya mítica serie Perdidos. El hecho de que Abrams fuera a hacerse cargo de una nueva entrega de la saga hizo que las expectativas de los fans y del público en general fueran altísimas; tanto que quizás fueran imposibles de superar. Nada más lejos de la realidad.

El guión de Star Trek, escrito por Roberto Orci y Alex Kurtzman, se sitúa cronológicamente antes de los hechos narrados en la serie televisiva original. De esta manera, podemos ser testigos de los primeros días en servicio del U.S.S. Enterprise y su tripulación, y de como se forjó la amistad entre el capitán James Kirk y Spock. Magníficamente escrita, la trama rezuma emoción, diversión y un gran respeto por la serie original. Al gran trabajo hecho con el guión hay que sumarle el virtuosismo que Abrams demuestra a la hora de trasladar lo escrito a la pantalla. El director nos regala espectaculares escenas de acción intercaladas con finas dosis de comedia, drama e incluso romance, constituyendo una película que, pese a sus dos horas de metraje, se hace extremadamente corta.

El reparto principal del film está compuesto por actores en su mayoría desconocidos para el gran público, respaldados por unos secundarios de lujo. Entre los primeros tenemos a la tripulación del Enterprise, encabezados por Chris Pine (Kirk) y Zachary Quinto (Spock), magníficos en sus encarnaciones de tan clásicos personajes. De entre los segundos destacan Eric Bana como el villano romulano Nero, Winona Ryder en su breve papel de madre de Spock y, sobre todo, Leonard Nimoy encarnando a un envejecido Spock que ha viajado hacia atrás en el tiempo. Más allá de un simple cameo, el papel de Nimoy se antoja de vital importancia, pues es su presencia en el pasado lo que altera el curso de los acontecimientos y constituye la nueva realidad en la que se desarrolla la trama. No podría terminar este pequeño vistazo al reparto sin mencionar la rotundidad con la que Zoe Saldana interpreta a la atractiva y decidida teniente Uhura, ni la gracia con la que Simon Pegg recrea al ingeniero Scotty, protagonizando las escenas más divertidas de la cinta.

El aspecto visual de Star Trek constituye uno de sus grandes puntos fuertes, con un diseño de decorados y vestuario que, aún respetando el aspecto original de la serie, resulta más funcional y espectacular que en ninguna otra película de la saga. Los efectos digitales creados por la ILM ayudan a que los monstruos sean aterradores, los alienígenas resulten creíbles y las escenas de acción corten la respiración. A esto habría que sumarle el impecable score compuesto para la ocasión por Michael Giacchino, que incluso ha actualizado el tema original compuesto para la serie de televisión por Alexander Courage.

En resumen, Star Trek se presenta como una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos 20 años, lo suficientemente fiel a la serie creada por Gene Roddenberry como para gustar a los trekkies y lo bastante independiente como para que el espectador medio la entienda y la disfrute. Una sabia mezcla de espectacularidad visual e ingenio narrativo excelentemente realizada por J.J. Abrams que resucita una franquicia que, tras el fracaso de Star Trek: Nemesis, parecía irremediablemente condenada al olvido. Podemos decir sin temor a equivocarnos que el renovado universo de Star Trek tiene aseguradas larga vida y prosperidad. Desde ya, una de las mejores películas del año.