martes, 26 de junio de 2007

El lado oscuro de Dune

A principios de los años 70, antes de que David Lynch se hubiera siquiera planteado su versión, el artista todoterreno Alejandro Jodorowsky intentaba adaptar la compleja y mesiánica obra de Frank Herbert, un hito en la literatura de ciencia-ficción: Dune.

Para ello, Jodorowsky se había rodeado de auténticos profesionales que sólo con su presencia aumentarían el ya de por si alto nivel del proyecto: Salvador Dalí como el Emperador Shaddam IV, Orson Welles como el barón Vladimir Harkonnen, Pink Floyd a cargo de la banda sonora y, a cargo del diseño de producción, Jean Giraud a.k.a. Moebius.

Pero, además de contar con Moebius para dar forma a los mundos imaginados por Herbert, Jodorowsky contrató a su vez al artista suizo H.R. Giger, conocido por ser el creador de la criatura vista en todas las películas de la saga Alien. Giger, máximo exponente del neosurrealismo y creador de un estilo denominado por él mismo como biomecánica, fue el encargado de crear el aspecto de Giedi Prime, sede de la Casa Harkonnen, y de los titánicos gusanos de especia de Arrakis.

A pesar del gran trabajo realizado tanto por Giger como por Moebius y de las espectativas creadas en torno al proyecto, el elevado presupuesto necesario para llevarlo a cabo terminó por echar atrás a los productores, que no confiaban en poder recuperar completamente su inversión.

Si se hubieran arriesgado, ¿quién sabe? quizá hoy en día hablaríamos del Dune de Alejandro Jodorowsky como una obra maestra del séptimo arte...

1 comentario:

Alfredo dijo...

Mira que soy fan de Dune y de Giger, pero creo que de haber salido adelante esto hoy en día hablaríamos de las trágicas consecuencias de que todos los artistas locos se junten un día a hacer una peli bajo los efectos del alcohol y los porros. Que este proyecto olía a cosa rara pero en plan chungo...

Aunque vaya usté a saber, lo mismo acababa definiendo "otra forma de hacer cine" y áhora lo consideraríamos innovador y genial...