domingo, 15 de noviembre de 2009

Opinión: 2012

Ya ha llegado a las salas de cine de todo el mundo 2012, la última película de desastres de Roland Emmerich, director especializado en cine de catástrofes entre cuyos títulos se encuentran Godzilla, El Día de Mañana e Independence Day. Teniendo en cuenta el calibre de estos subproductos palomiteros, entré a mi cine habitual con un par de amigos y las expectativas lo más bajas posibles. Pese a ello, hay que reconocer que en esta ocasión el realizador alemán se ha lucido y nos ofrece la que posiblemente sea su peor película hasta la fecha.

El guión de 2012, escrito por el propio Emmerich junto a su colega Harald Kloser, no es más que una sucesión de escenas de destrucción hiperbólicas hiladas por una historia familiar ridícula y protagonizadas por los arquetipos habituales del género: el tipo normal que se convierte en héroe, el conspiranóico que acaba teniendo razón, el científico buenrollero, el político sin escrúpulos, los niños tocapelotas, etc. Todos estos elementos conforman una trama insípida y predecible hasta la nausea, que únicamente sirve para dar pie a todas esos planos sobrecargados de efectos especiales que ocupan la práctica totalidad de estas (excesivas) dos horas y media de metraje.

Del reparto de la cinta poco se puede decir, salvo que está desaprovechadísimo. Actores de la talla de John Cusack, Chiwetel Ejiofor, Woody Harrelson o Danny Glover podrían haber hecho ganar enteros al film si no fuera porque interpretan a personajes completamente planos y subordinados a los efectos especiales. Y por si fuera poco, la versión en castellano de 2012 adolece de uno de los peores trabajos de doblaje del cine reciente. Un auténtico suplicio para el oído.

Los efectos digitales son lo único que vale la pena en este despropósito, con terremotos que sepultan ciudades enteras, océanos de lava y tsunamis de miles de metros de altura, sin embargo, lo increíblemente exagerado de algunas escenas restan credibilidad al conjunto, consiguiendo que uno tenga la sensación de estar viendo un videojuego muy pasado de vueltas y que, por tanto, sea incapaz de meterse en la exigua trama.

Así pues, 2012 se revela como uno de los mayores mojones cinematográficos del año. Un sinsentido de proporciones épicas con un desaforado delirio digital que al principio entretiene por lo ridículo e inverosímil pero que, a la larga, aburre hasta niveles insoportables. Evitadla si podéis.

4 comentarios:

Joker dijo...

Totalmente.

Eso sí, Pandorum está bastante entretenida (muy típica del género pero cumple y da un par de sustos)

Y Moon (que no la han llegado a estrenar en canarias) mola un montón, esa sí que vale la pena verla!

sith_master dijo...

Cierto, Moon es una muy buena película y Sam Rockwell hace un gran papel.

Y Pandorum, a su manera, tambien está bastante bien. Muy entretenida y con algún sustillo.

Pero 2012 es mala, pero mala mala !!

Saludos !!

Tito dijo...

Yo no quería dejar la oportunidad mi querido sth_master de decir,TE LO DIJEEEE!!! .Pero con cariño.

sith_master dijo...

Venga, ahí... Como nos gusta hacer leña del árbol caido, eh? XD