domingo, 24 de febrero de 2008

Más máquina que hombre: El Cyborg Superman

Si algo sabe hacer Geoff Johns mejor que nadie es coger cualquier personaje de segunda y convertirlo en alguien digno de respeto. Lo logró con muchos villanos de Flash, como el Capitán Frío o Peonza, y lo volvió a conseguir con quien hoy nos ocupa: Hank Henshaw, también conocido como el Cyborg Superman.

Cuando debutó en el número 466 de Adventures of Superman de la mano de Dan Jurgens , Henshaw no era más que una burda copia de Reed Richards de Los Cuatro Fantásticos. Pilotando un prototipo de lanzadera creada por LexCorp, llamada Excalibur, Henshaw y el resto de la tripulación, formada por su mujer Terri y dos pilotos más, fueron expuestos a extrañas radiaciones que transformaron sus cuerpos: Los dos pilotos de apoyo de la nave se convirtieron en seres de piedra y fuego, respectivamente, mientras que Hank empezó a perder su piel y Terri comenzó a volverse intangible.


Estrellándose en las inmediaciones de Metrópolis, la tripulación de la Excalibur trataba desesperadamente de llegar a las instalaciones de LexCorp o S.T.A.R. Labs, con la esperanza de poder contrarrestar los efectos de la radiación y volver a su estado humano. Sin embargo, estas esperanzas fueron truncadas a mitad de camino por Superman, que confundió a los pilotos con una pandilla de monstruos de los que tan a menudo amenazaban la ciudad. Para cuando Superman y Henshaw consiguieron aclarar la situación, los dos pilotos de apoyo habían sido consumidos por sus poderes y reducidos a átomos. Superman ayudó a Henshaw y a su mujer a llegar rapidamente a S.T.A.R. Labs, donde consiguieron estabilizar a Terri, pero no así a Hank quien, consumido por la radiación, acabó muriendo… O eso pareció. A pesar de que su cuerpo se redujo a huesos y polvo, la conciencia de Henshaw fue transferida a los ordenadores con los que trabajaba, y de esta manera obtuvo control sobre los objetos metálicos y la tecnología, que usó para traspasar su mente a un robot médico para poder visitar a Terri, que se suicidó al ver en lo que se había convertido su amado esposo.

Enloquecido por la tragedia y consumido por un odio irracional hacia Superman, Henshaw utilizó la tecnología de la nave que trajo a Kal-El a la Tierra para crearse un pequeño cohete al que transferir su mente y huir al espacio. Vagó durante un tiempo sin rumbo fijo, aterrorizando a los habitantes de cientos de planetas, hasta que finalmente acabó en Mundoguerra, donde conoció a otro ser que compartía su odio hacia Superman: el tirano Mongul. Se alió con el y trazó un plan de venganza contra el hombre de acero, y durante el proceso utilizó el material genético de Kal-El y las aleaciones de metal contenidas en su cohete para crear su forma de batalla definitiva: Había nacido el Cyborg Superman.

Tras la muerte de Superman a manos de Doomsday, el Cyborg regresó a la Tierra diciendo ser Superman renacido pero dañado y reconstruido con partes mecánicas, todo ello para poder hundir la reputación del héroe y atraer la atención hacia sí mismo, mientras Mongul llevaba a cabo en secreto su primer golpe contra el planeta: La destrucción de Coast City. Este horrible acto es una de las tragedias más recordadas en el universo DC y supuso, además de la muerte de miles de inocentes, la caída del Green Lantern Hal Jordan hacia el “lado oscuro” y su conversión en el villano megalomaniaco Parallax. Tras la resurrección del verdadero Superman, quedo de manifiesto que Mongul y el Cyborg Superman estaban tras la tragedia, por lo que Superman destruyó el cuerpo metálico del Cyborg, cuya mente acabó prisionera en un pequeño orbe en Apokolips. Darkseid, señor de Apokolips y enemigo jurado del hombre de acero, liberó la conciencia de Henshaw, que mediante tecnología apokoliptana se creó una nueva forma mecánica de color bronce. Tras volver a la Tierra y tratar en varias ocasiones de acabar, en vano, con la vida de Superman, la forma corpórea del Cyborg fue destruida por Parallax y esparcida por el muro de La Fuente, una inmensa pared tras la que aguardan las energías responsables de toda forma de existencia.

Y una vez más, aunque por medios aún no del todo claros, Henshaw obtuvo una nueva forma corporal muy parecida a la original. Tras haber obtenido bastos conocimientos de La Fuente, viajó al planeta Biot, hogar de los robots asesinos conocidos como los Manhunters, en el lejano sector espacial 3601. Utilizando las tecnologías que había asimilado, el Cyborg mejoró a los Manhunters y se nombró su maestro. Utilizó a los Green Lanterns que habían sido dado por muertos durante Crepúsculo Esmeralda para crear una nueva clase de robots con poder suficiente para destruir planetas enteros, que habría llegado a usar de no ser por la intervención de un renacido Hal Jordan y Guy Gardner, que junto a los Green Lanterns raptados, volaron en mil pedazos Biot, a los Manhunters y, por supuesto, al malvado Cyborg.

Pero la muerte parece no querer dar su abrazo aún a Hank Henshaw, cuya cabeza es llevada a Oa para ser interrogada por los Guardianes. Sin embargo, durante la invasión llevada a cabo por los Sinestro Corps, el Cyborg fue liberado de su cautiverio y llevado al universo de antimateria de Qward para ser reconstruido. Nombrado como uno de los heraldos del Anti-Monitor y dotado con el poder de diez anillos de poder, el Cyborg aceptó formar parte de los Sinestro Corps con una condición: debía ser completa y totalmente destruido tras la victoria del malvado cuerpo intergaláctico, pues ya no desea otra cosa que la muerte. Y aunque esta victoria no llegó a materializarse, Henshaw si alcanzó su objetivo al recibir directamente los efectos de la titánica explosión que acabo con la batería de poder de los Sinestro Corps. Sus últimas palabras fueron de agradecimiento hacia los Green Lanterns por apiadarse de el y acabar con su existencia… momentáneamente.

Y es que tras la explosión, sus Manhunters encontraron los restos de su cuerpo. Al encontrarse totalmente perdidos sin el liderazgo de su maestro, aplicaron una enorme cantidad de energía sobre los restos del Cyborg, que resucitó entre lágrimas al darse cuenta de que, a pesar de todo, es posible que nunca logre descansar en paz.

Y esta es, a grandes rasgos, la vida de Hank Henshaw, alías Cyborg Superman. Una vida llena de tragedias, locura y dolor. Una existencia que ha hecho que pasara de ser una copia retorcida de Mister Fantástico a convertirse en uno de los villanos más interesantes del universo DC de los últimos años y en uno de mis favoritos personales. Y dada su aparente incapacidad de morir, estoy seguro de que tenemos Cyborg para rato…

1 comentario:

Nahuel dijo...

interesantísima la nota

saludos